Alerta de invierno: pico máximo de demanda eléctrica nocturna y riesgos de cortes en el sistema de distribución
Las 21 horas del 15 de junio. Cuando toda la demanda de calefacción, cocción e iluminación se concentra en el mismo instante.
Junio es el mes de mayor demanda eléctrica nocturna del año en Argentina. La combinación del frío más intenso del invierno austral con las noches más largas del año genera un perfil de consumo que pone al límite tanto el sistema de generación y transporte como las redes de distribución locales. A diferencia del pico estival, que es fundamentalmente diurno, el pico invernal de junio tiene su punto más crítico entre las 19 y las 23 horas, cuando toda la demanda de calefacción, cocción, iluminación y entretenimiento se superpone en la franja horaria de mayor concentración de personas en sus hogares. Este artículo describe los mecanismos de riesgo y las medidas de preparación que el sector eléctrico debe tomar para enfrentar este período.
El sistema argentino de generación y transporte enfrenta en junio su mayor desafío de balance oferta-demanda. La demanda pico nocturna puede superar en varios miles de megavatios a la demanda de cualquier otro momento del año. Para hacer frente a este pico, CAMMESA debe despachar la totalidad de la generación disponible, incluyendo las centrales térmicas de respaldo (generalmente las de mayor costo operativo, como las que utilizan gasoil o gas oil como combustible). La disponibilidad de estas centrales de punta depende del mantenimiento realizado en los meses previos y del abastecimiento de combustible, que en el caso del gasoil puede ser limitado en períodos de alta demanda. La coincidencia de alta demanda con restricciones de abastecimiento de combustible es el escenario más crítico para la seguridad del sistema.
Las redes de distribución de media y baja tensión en las áreas urbanas son el eslabón más vulnerable del sistema durante el pico invernal nocturno. Los transformadores de distribución que durante el día operaban con un margen razonable de reserva se encuentran, en las horas de la noche de junio, al límite de su capacidad térmica. Los cables de baja tensión que alimentan los conjuntos de viviendas soportan corrientes muy superiores a las del promedio anual. Los puntos de conexión en los tableros de distribución de los edificios están sometidos a la combinación más desfavorable de temperatura baja exterior (que favorece la condensación) y temperatura alta interna (por la corriente elevada). Es en estas condiciones donde se manifiestan las debilidades de las instalaciones que no han recibido mantenimiento adecuado.
Las cortadas de suministro durante las noches frías de junio tienen un impacto sobre la población significativamente mayor que los cortes en otras épocas del año. Las viviendas sin suministro eléctrico en una noche de invierno pierden no solo la iluminación y el entretenimiento sino también la calefacción eléctrica y, en muchos casos, el calefón eléctrico o la bomba de circulación de la calefacción central. Para las personas mayores, los niños pequeños y las personas con condiciones de salud que requieren equipos eléctricos de soporte (respiradores, bombas de infusión, etc.), un corte prolongado en una noche fría puede tener consecuencias para la salud. Este impacto social de los cortes invernales justifica la priorización de la inversión en mantenimiento y refuerzo de las redes de distribución en los meses previos al invierno.
Los tableros de distribución de edificios de propiedad horizontal son uno de los puntos de mayor concentración de riesgo durante el pico invernal. En muchos edificios de mediana altura del AMBA, los tableros fueron diseñados para una demanda de calefacción por gas y el uso eléctrico estaba limitado a iluminación y electrodomésticos menores. La migración progresiva hacia la calefacción eléctrica (por restricciones de gas, por comodidad o por el bajo precio relativo de la electricidad en ciertos períodos) ha aumentado la demanda real de estos tableros muy por encima de lo previsto en el diseño original. La suma de los circuitos individuales de todos los departamentos puede superar ampliamente la capacidad del transformador de distribución del edificio, si existe, o de la acometida de la distribuidora, generando situaciones de sobrecarga que pueden dañar los equipos de medición o provocar disparos de las protecciones generales.
Los sistemas de protección contra incendios de los edificios — especialmente los detectores de humo y los sistemas de rociadores — están alimentados por sistemas de respaldo con baterías que deben ser verificados antes del inicio del invierno. Una batería degradada que no puede mantener el sistema en funcionamiento durante el tiempo requerido (generalmente 24 horas) es un punto de vulnerabilidad que se vuelve especialmente relevante durante el invierno, cuando el riesgo de incendio eléctrico es mayor. La verificación del estado de las baterías de los sistemas de protección contra incendios, detección de gas y alarmas de emergencia es una tarea de mantenimiento preventivo que no siempre se incluye en los planes de mantenimiento edilicio.
Las empresas que dependen de la continuidad del suministro eléctrico para sus operaciones críticas deben tener planes de contingencia específicos para los picos de demanda invernal de junio. Estos planes deben incluir la identificación de las cargas críticas que deben mantenerse en servicio ante un corte, la verificación del estado y autonomía del grupo electrógeno de respaldo, la prueba del sistema de transferencia automática (con carga real o simulada), y la capacitación del personal de mantenimiento para actuar ante una situación de emergencia. Un plan de contingencia que existe en papel pero que nunca ha sido probado no es un plan: es una falsa sensación de seguridad.
Los generadores de respaldo instalados en edificios y plantas industriales deben ser verificados antes del invierno mediante una prueba de funcionamiento bajo carga real durante al menos 30 minutos. Esta prueba, que es un requisito operativo básico, permite verificar que el motor arranca y acepta la carga sin problemas, que el sistema de transferencia automática actúa correctamente, que la autonomía del depósito de combustible es la esperada y que el grupo opera sin sobrecalentamiento o vibraciones anormales. Los grupos que no se han probado en meses pueden presentar problemas de arranque por batería descargada, combustible degradado, bujías de precalentamiento defectuosas o sistemas de control con fallas latentes que no se detectan hasta el momento del primer arranque de emergencia.
Las instalaciones de telecomunicaciones — antenas, nodos de fibra óptica, racks de datos — son instalaciones críticas que deben estar protegidas ante los picos de demanda y los potenciales cortes de junio. Los sistemas de alimentación ininterrumpida (UPS) que protegen estos equipos tienen una autonomía limitada que puede ser insuficiente si el corte se prolonga más de lo esperado. La revisión del estado de las baterías de los UPS y la verificación de la autonomía real (mediante una descarga controlada con la carga real conectada) es el procedimiento de mantenimiento preventivo más importante para garantizar la disponibilidad de las telecomunicaciones durante los picos invernales.
La comunicación entre las distribuidoras, los grandes usuarios, los operadores de servicios esenciales y CAMMESA durante los picos de demanda invernal es un mecanismo de gestión de la crisis que puede permitir reducir la demanda de forma ordenada y voluntaria antes de que se produzcan cortes forzados. Los programas de gestión de la demanda que incentivan a los grandes usuarios a reducir su consumo en las horas críticas (mediante precios de energía más altos o mediante compensaciones económicas) son herramientas que Argentina ha utilizado en distintas formas a lo largo de los años para amortiguar los picos más extremos. El desarrollo de mecanismos más sofisticados de respuesta de la demanda en tiempo real es una de las apuestas de la modernización del sistema eléctrico argentino para los próximos años.
IDEALCO acompaña a instaladores y empresas en la preparación de las instalaciones para el invierno, con el suministro de los materiales necesarios para los trabajos de mantenimiento y refuerzo: conductores de reemplazo, interruptores, protecciones diferenciales, materiales de tablerería, cables de conexión para grupos electrógenos y todos los insumos para dejar las instalaciones en condiciones óptimas antes del pico de demanda de junio. La experiencia acumulada en el sector eléctrico y el conocimiento de las condiciones de operación reales de las instalaciones en la región permiten a IDEALCO ofrecer un asesoramiento técnico genuino que va más allá de la simple venta de materiales.